“Cuitláhuac: Defendiendo a su Tarzán del Escándalo”.

 

“Cuitláhuac: Defendiendo a su Tarzán del Escándalo”.


A veces, la percepción pública se centra en cómo ciertos políticos eligen sus batallas, es decir, cuándo deciden alzar la voz y en favor de quién, especialmente cuando hay temas mucho más graves o sensibles que parecieran necesitar más atención.

En Veracruz hay muchas causas importantes que luchan por temas bastante urgentes. Por ejemplo, están las organizaciones de familiares de personas desaparecidas,
colectivos por la defensa de los derechos humanos, activistas sociales o periodistas que han estado luchando durante años para obtener justicia y visibilidad para sus casos.

En resumen, hay muchas voces que han estado pidiendo apoyo en temas graves, y mucha gente esperaría que un exgobernador se pronunciara más en esas causas.

En medio de una oleada de comentarios y memes, lo que realmente genera indignación no es la anécdota simpática de un exgobernador defendiendo a su amigo stripper en un yate. Sino a que se encubren entre ellos de la riqueza mal habida, en vez de defender y atender las verdaderas necesidades del pueblo.


ESTO YA ES UN PATRÓN


En Veracruz, la indignación ciudadana no surge solo de un hecho aislado, sino de un patrón bien conocido.

Mientras los parásitos políticos del partido en turno se enriquecen, pasean en yates y defienden a sus corruptos amigos, el “pueblo bueno y sabio” de Veracruz enfrenta la realidad de la violencia, la muerte, la inseguridad, el derecho de piso y hasta la falta de servicios básicos en hospitales.


TODOS SON IGUALES


No es uno solo: desde exgobernadores del PRIAND hasta actuales funcionarios morenistas, se encubren entre ellos mientras el pueblo sufre.

Es momento de que los veracruzanos vean el verdadero rostro de esta clase parasitaria de políticos, y que su indignación los lleve a sacarlos del poder para siempre.